El sol se ha vuelto a poner ya ni recuerdo el color exacto de tus ojos.
Sigo caminando por las calles, deambulando de aquí para allá sin ningún rumbo.
Espero impaciente la lluvia donde tener que ocultar mis lágrimas.
A la vez camino por el mar desflorando aquellas margaritas que un día dibujastes.
Márcame un rumbo que me lleve a ningún lugar donde poder acariciar tu pelo y no tener límite de tiempo.

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